Estoy seguro que habrás oído hablar muchas veces del ratio omega 3 omega 6 o el ratio potasio/sodio a la hora de buscar una regulación mediante le cual tu organismo se encuentre balanceado. Pero ¿sabías que hay un ratio poco conocido y cuya importancia es radical a la hora de alcanzar, recuperar o mantener una buena salud? Ese ratio es el de la metionina y la glicina.

La glicina y la metionina son dos aminoácidos encontrados en numerosos alimentos cuyas funciones tienen como misión entre algunas otras el disponer de una respuesta eficaz cuando nos lesionamos, la protección de nuestros tejidos del desgaste lógico derivado del envejecimiento y la prevención de enfermedades de diversa índole.

Su impacto en en el marco de la salud es muy extenso.

Cuando nos adentramos en las características más particulares de estos dos nutrientes nos encontramos que la glicina por ejemplo es esencial para estabilizar la glucosa en sangre, el sueño, regula el foco mental al estabilizar nuestra mente e incluso juega un papel importante en todo lo que tenga que ver con nuestro tejido óseo o nuestra piel.

Por el otro lado, la metionina ha mostrado ser clave como “calmante” de los momentos frenéticos y en la prevención del hígado graso.

Una de las funciones más importantes de la metionina es actuar como un «donante de metilo», acelerando o manteniendo las reacciones químicas dentro de su cuerpo.

Como ocurre con el balance de ácidos grasos poliinsaturados omega 3 y omega 6, la importancia radica no en la “eliminación de uno para mejorar el otro” sino en buscar un equilibrio entre ambos puesto que elevados valores de uno pueden -y así lo hacen- afectar al otro.

La glicina la encontramos en la piel y los huesos de animales mientras que la metionina se encuentra en en los huevos, el pescado, las carnes o los productos lácteos. Este balance conlleva tal implicación que toma todo el sentido aquellas tradiciones ancestrales en el ámbito nutricional cuando comer el animal al completo, del hocico a la cola o de cabo a rabo adopta todo el sentido. Nos encontramos sometidos a unas directrices nutricionales que han deshechado estas sabias tradiciones nutricionales en pos del consumo mayoritario del tejido muscular del animal, evitar las vísceras y órganos y basar el principal aporte proteínico a partir de piezas magras donde los huesos, el tejido cartilaginoso y las partes de mayor densidad nutricional se tiran literalmente a la basura.

Metionina

La metionina forma parte de ese grupo de aminoácidos esenciales, los cuales no pueden ser sintetizados por nuestro organismo y deben ser añadidos a través de la dieta.

La cantidad necesaria de metionina para nuestro cuerpo se establece entorno a los 20-30 mg/kg por día.

La realidad es que solo con una ingesta adecuada de proteinas al cabo del día (1,2 g/kg de peso) asegura casi con total seguridad los requerimientos diarios. Si el objetivo es un crecimiento de masa muscular los requerimientos por lógica deberían aumentar.

Glicina

La glicina no es un aminoácido esencial, tu organismo es capaz de generarlo a partir de otro aminoácido, la serina de modo que no es necesario adquirirlo a partir de fuentes dietéticas,pero no es oro todo lo que reluce. En ese proceso de síntesis la serina no es capaz de asegurar la totalidad de glicina para las funciones de tu cuerpo de modo que todo apunta a que deberíamos introducirlo en nuestra alimentación.

Las fuentes principales de glicina son los tejidos conectivos y cartilaginosos de los animales, los huesos y los tendones o la piel.

Para este aminoácido las cantidades oscilan y varían en función del estado de salud del individuo, puesto que si bien es cierto que la cantidad aceptada es de 10g/día se han observado mejoras en diferentes condiciones patológicas cuando eran suministrados 60g/día es decir 6 veces más la recomendación (por ejemplo para pacientes con esquizofrenia)

La Homocisteína entra en juego

Sin balance no hay nada. Y el desbalance actua siempre de un modo tan amplio que no solo podemos tener ojos pata estos dos aminoácidos. Cuando consumesaltascantidades decarne magra el organismo tiene la capacidad de convertirla en otro aminoácido que no encontramos en ningún alimento sino que tras la metabolización de ésta se produce un “subproducto”, la homocisteina.

Exceso de Metionina. Desencadenante Patológico.

El consumo excesivo de metionina al que puedes someter a tu organismo es el resultado de dietas modernas en donde la carne magra muscular es priorizada frente al confuso de otras fuentes capaces de contrarestar sus efectos habiendo descartado la ingesta de fuentes elevadas en glicina.

La metionina puede ser convertida en homocisteína por parte de tu organismo y altos niveles de este otro aminoácido han mostrado ser perjudiciales en lo que se refiere a cofactor capaz de desencadenar enfermedades cardiovasculares y condiciones patológicas en los vasos sanguíneos por ejemplo.

Parece existir un denominador común en esto. La deficiencia de Folato sistémico aumenta las concentraciones de homocisteína.

En el Equilibrio y -de nuevo – en la evolución está la Clave.

Desgraciadamente no disponemos de trabajos de investigación de alto nivel capaces de indicar cuanto glicina deberíamos consumir así como tampoco lo encontramos en la metionina , no obstante la información real es que existe una dependencia a la hora de ser agotada la glicina en función del consumo y disponibilidad de la metionina.

Si hay algo que tenemos claro es que generaciones atrás el consumo del animal al completo vinculaba de por si unos niveles mayores de ingesta de glicina de los que a día de hoy el humano moderno es capaz de consumir.

Si tu alimentación está basada en animales deberías prestar atención a esto. El colágeno. Esa es la mejor fuente capaz de fortalecer el equilibrio. ¿Por qué? porque la piel, el tejido óseo y cartilaginoso del animal es capaz de proorcionarte 20veces más de glicina que metionina.

Si tuviera que situar un ratio óptimo entre metionina y glicina lo establecería alrededor del 1:1 y el colágeno, los tejidos óseos y conectivos pueden ser la diferencia entre unos niveles subóptimos o unos niveles más que aceptable e incluso óptimos.

En este sentido Chris Masterjohn – uno de mis referentes en este área- establece una regla fácil de comprender. Por cada 100g de proteína animal sin colágeno añade 10g del mismo o haz uso de caldos de huesos para contrarestar.

“Sin embargo, podríamos suponer que cuando consume más proteínas de la que necesita, la metionina es aún más exigente. Digamos, por ejemplo, que pesa 150 libras y su requerimiento mínimo de proteína es de 75 gramos por día. Estás tratando de desarrollar músculo, por lo que consumes 150 gramos de proteína por día. Si todo esto es proteína animal sin colágeno, puede agregar 7,5 gramos de colágeno para los primeros 75 gramos de proteína y luego 15 gramos de colágeno para los siguientes 75 gramos de proteína, lo que hace que su colágeno total para un día sea de 22,5 gramos.”

Conclusiones:

  • Es fundamental buscar un ratio asegurado óptimo más allá de llevar una dieta basada en animales «al uso» donde combinar la ingesta de proteín a de carne muscular magra junto con órganos y vísceras en un ratio 1:1.
  • La opción de los caldos gelatinosos es una herramienta esencial.
  • La suplementación con glicina o colágeno puede y debe ser obligatoria si no hay un consumo recurrente de precisamente caldos de huesos o vísceras.

Fuentes:

Fuentes:

• PMID: 16487911

• DOI: 10.1093/ajcn.82.3.553

• PMID: 10591670