La maquinaria propagandística del mainstream médico oficial lleva años tratando de vincular el consumo de carne cn la aparición de enfermedades. Puestos a tratar de validar sus hipótesis han creado estudios financiados por entes de profundas condiciones «plant-based», industria del ultraprocesado y fármacos y, de nuevo a la carga, se ha lanzado un «panfleto» reciente.
El estudio publicado en Nature Metabolism ha llamado la atención sobre la relación entre el consumo de hierro hemo (presente en alimentos de origen animal, especialmente en la carne roja) y el aumento del riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Según los investigadores, esta relación no se observa con el hierro no hemo, que se encuentra en alimentos vegetales. A raíz de estos hallazgos, sugieren que se deberían considerar cambios en las recomendaciones de salud pública para limitar el consumo de alimentos ricos en hierro hemo como una medida de prevención de esta enfermedad.
Este estudio fue realizado con datos de tres grandes cohortes de Estados Unidos con un total de 204,615 personas, lo que otorga a la investigación un peso significativo en términos de representatividad y validez estadística. Pero una cosa es el numero total y otra los resultados reales, los que se pueden trasladar con peso y evidencia, y como vas a ver, nada más lejos de la realidad.
El objetivo principal fue evaluar si existía una conexión entre el tipo de hierro que se consume (hemo o no hemo) y la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2. Para ello, analizaron también ciertos biomarcadores metabólicos que pueden ayudar a entender cómo el hierro influye en los procesos del cuerpo que conducen a esta enfermedad.
Qué es el Hierro Hemo
El hierro hemo, presente en carnes rojas, aves y pescados, es una forma altamente biodisponible de hierro que nuestro cuerpo puede absorber con mucha mayor eficiencia que el hierro no hemo, presente en alimentos vegetales. Su absorción está entre el 15-35%, mientras que la del hierro no hemo solo es de un 2-20%. Por ejemplo, necesitarías comer varias tazas de espinacas para obtener la misma cantidad de hierro absorbible que se encuentra en una porción de 3 onzas de carne de res.
A pesar de su importancia nutricional, el hierro hemo ha sido señalado como un posible factor de riesgo en algunas enfermedades crónicas. La hipótesis del hierro hemo sugiere que un consumo elevado podría aumentar el riesgo de padecer enfermedades como cáncer colorrectal, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. Se han propuesto varios mecanismos biológicos que explicarían estos efectos adversos:
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Estrés oxidativo: El hierro, al ser prooxidante, puede generar radicales libres que dañan células y ADN.
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Formación de compuestos N-nitrosos: Estos compuestos, relacionados con el cáncer, podrían ser estimulados por el hierro hemo en el intestino.
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Alteración del microbioma: El exceso de hierro hemo podría desequilibrar las bacterias intestinales y generar inflamación.
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Sobrecarga de hierro: En algunas personas, el hierro en exceso puede acumularse en órganos, causando daño a largo plazo.
Posibles factores de confusión
Uno de los aspectos más importantes a considerar en estudios como este son los factores de confusión, que son variables que podrían afectar los resultados y hacer que la relación entre el hierro hemo y la diabetes no sea tan clara. Por ejemplo, las personas que tienden a consumir más hierro hemo suelen tener hábitos de vida menos saludables. Se observó que los participantes que consumían más carne roja eran menos activos físicamente, fumaban con mayor frecuencia y tenían un índice de masa corporal (IMC) más elevado. Estos factores, por sí solos, ya son conocidos por aumentar el riesgo de diabetes tipo 2, lo que podría complicar la interpretación de los resultados.
Además, las personas que consumían más hierro hemo también seguían con más frecuencia una dieta de estilo occidental, caracterizada por la ingesta de alimentos altamente procesados, ricos en azúcares y grasas poco saludables. Esta combinación de hábitos alimentarios y estilo de vida podría ser un factor importante a la hora de explicar el aumento del riesgo de diabetes, más allá del consumo de hierro hemo.
¿Qué son los factores de confusión?
Los factores de confusión son variables que pueden influir en los resultados de un estudio, haciendo que la relación entre dos cosas parezca más fuerte o más débil de lo que realmente es. En este caso, variables como fumar, el sobrepeso y el sedentarismo pueden aumentar el riesgo de diabetes tipo 2 de forma independiente al consumo de hierro hemo. Si una persona consume carne roja, pero además fuma, no hace ejercicio y tiene una dieta poco saludable, es difícil saber qué parte del riesgo se debe específicamente al hierro hemo y qué parte se debe a estos otros factores.
Para minimizar el impacto de estos factores de confusión, los investigadores aplicaron ajustes estadísticos en sus análisis. Pero en palabras de algunos críticos del estudio, nunca es posible eliminar completamente la influencia de estos factores en estudios observacionales como este.
Original Nick Norwitz
Relación entre el hierro y los biomarcadores metabólicos
Otro hallazgo importante del estudio fue la relación entre el consumo de hierro hemo y ciertos biomarcadores metabólicos. Uno de los más significativos fue el aumento del péptido C, que es un indicador de la cantidad de insulina que produce el cuerpo. También se observó que las personas que consumían más hierro hemo tenían una proporción más alta de triglicéridos (TG) en relación con el colesterol HDL (el colesterol «bueno»).
Estos biomarcadores son importantes porque sugieren que el consumo de hierro hemo puede estar vinculado a una peor salud metabólica. Niveles elevados de péptido C, junto con altos triglicéridos y bajo colesterol HDL, son indicadores de resistencia a la insulina, una condición que suele preceder al desarrollo de diabetes tipo 2.
El dato importante es que muchos profesionales de la salud fuera del dogma han cuestionado la importancia de estos hallazgos al argumentar que si una persona tiene buenos biomarcadores metabólicos (es decir, si sus niveles de insulina, triglicéridos y HDL son normales), los riesgos asociados con el consumo de hierro hemo podrían no ser tan relevantes. Esto sugiere que la relación entre el hierro hemo y la diabetes podría depender de la salud metabólica general de cada individuo.
Original de Nick Norwitz
Interpretación desde la salud metabólica
Un enfoque interesante para interpretar estos resultados es considerar la salud metabólica de cada persona de manera individual. Siempre. No me cansaré de repetirlo. Individualización. La idea es que, si una persona consume alimentos ricos en hierro hemo, pero mantiene marcadores metabólicos saludables (como bajos niveles de péptido C, triglicéridos en rangos normales y colesterol HDL alto), no debería preocuparse tanto por el riesgo que sugiere el estudio.
Esto pone de relieve la importancia de no basar las decisiones dietéticas únicamente en estudios poblacionales, especialmente cuando el efecto encontrado no es muy grande. En este caso, el aumento del riesgo relativo fue de 1,26, lo que significa que el riesgo es mayor, pero no extremadamente alto. Esto indica que, aunque el hierro hemo podría aumentar el riesgo de diabetes en ciertas personas, es posible que no sea un problema para quienes tienen una buena salud metabólica.
El dato importante es que muchos profesionales de la salud fuera del dogma han cuestionado la importancia de estos hallazgos al argumentar que si una persona tiene buenos biomarcadores metabólicos (es decir, si sus niveles de insulina, triglicéridos y HDL son normales), los riesgos asociados con el consumo de hierro hemo podrían no ser tan relevantes. Esto sugiere que la relación entre el hierro hemo y la diabetes podría depender de la salud metabólica general de cada individuo.
Por lo tanto, si alguien lleva un estilo de vida saludable, hace ejercicio regularmente y tiene una dieta con comida real, es probable que el riesgo relacionado con el consumo de carne roja y hierro hemo sea mucho menor.
La distinción entre riesgo relativo y riesgo absoluto es clave al interpretar estudios, especialmente en nutrición y salud. El riesgo relativo compara la probabilidad de un evento entre dos grupos (por ejemplo, personas con alta ingesta de hierro hemo frente a las que tienen baja ingesta), mientras que el riesgo absoluto mide la probabilidad total de que ocurra el evento en cada grupo.
Cuando un estudio informa un aumento del riesgo relativo, como el 26% en el caso del estudio de Wang et al. (2024) sobre la relación entre el hierro hemo y la diabetes tipo 2, puede sonar alarmante, pero sin el riesgo absoluto, la verdadera magnitud del riesgo no queda clara. Un riesgo relativo menor al 100% suele considerarse marginal, ya que es difícil de distinguir de la variabilidad aleatoria.
En este caso, un riesgo relativo del 26% sugiere que las personas en el grupo con la ingesta más alta de hierro hemo tienen un 26% más de probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2 en comparación con quienes tienen la ingesta más baja. Sin embargo, si el riesgo absoluto de desarrollar diabetes es bajo en ambos grupos (por ejemplo, 1% en el grupo con ingesta baja y 1.26% en el grupo con ingesta alta), la diferencia en términos prácticos sería mínima.
Un ejemplo ilustrativo es el estudio de Lescinsky et al. (2022), donde el riesgo absoluto de adenomas colorrectales aumentó solo un 0,031% entre los grupos de consumo más bajo y más alto de carne roja. Aunque el riesgo relativo podría parecer notable, el impacto absoluto es insignificante.
La falta de datos de riesgo absoluto en el estudio de Wang et al. limita la interpretación clínica de su hallazgo de un 26% de aumento del riesgo relativo. Un riesgo relativo puede exagerar la percepción de peligro si no se contextualiza adecuadamente con el riesgo absoluto, que refleja mejor la relevancia práctica del hallazgo para la salud pública.
Fuente: Chris Kresser https://chriskresser.com/the-heme-iron-debate-separating-fact-from-fiction/
Argumentos biológicos
Otro aspecto importante de este tipo de estudios es la plausibilidad biológica, es decir, una explicación lógica de cómo el hierro hemo podría aumentar el riesgo de diabetes tipo 2. En este caso, los investigadores sugieren que el hierro hemo puede actuar como un «prooxidante», lo que significa que puede aumentar la producción de especies reactivas de oxígeno, que son moléculas que dañan las células del cuerpo. Este daño oxidativo podría desencadenar inflamación y resistencia a la insulina, dos factores clave en el desarrollo de la diabetes tipo 2.
Si bien esta explicación es plausible, algunos expertos han señalado que el efecto observado en el estudio es relativamente pequeño. En comparación con otros factores de riesgo para la diabetes, como el consumo excesivo de azúcar o un estilo de vida sedentario, el riesgo asociado con el hierro hemo parece ser menos significativo.
Es posible que el hierro hemo juegue un papel en el riesgo de diabetes en personas que ya tienen otros factores de riesgo, como una dieta alta en alimentos procesados o la falta de actividad física. Pero para aquellos que llevan un estilo de vida saludable, el riesgo asociado con el hierro hemo probablemente sea menos preocupante.
Hierro Hemo. La importancia de este nutriente
El hierro hemo, que se encuentra principalmente en alimentos de origen animal como la carne roja, el pescado y las aves, es una forma altamente biodisponible de hierro. Esto significa que el cuerpo lo absorbe de manera más eficiente en comparación con el hierro no hemo, que se encuentra en fuentes vegetales. Aquí te detallo algunos de los principales beneficios del hierro hemo:
1. Mejor Absorción y Biodisponibilidad
El hierro hemo se absorbe más fácilmente por el cuerpo que el hierro no hemo. Mientras que el hierro no hemo tiene una tasa de absorción que puede variar entre el 2% y el 20%, el hierro hemo se absorbe en un rango del 15% al 35%. Esto hace que sea una fuente de hierro más efectiva para aumentar y mantener niveles adecuados de este mineral en el organismo.
2. Prevención de la Anemia
El hierro es esencial para la producción de hemoglobina, la proteína en los glóbulos rojos que transporta oxígeno desde los pulmones al resto del cuerpo. La anemia por deficiencia de hierro ocurre cuando el cuerpo no tiene suficiente hierro para producir hemoglobina, lo que lleva a síntomas como fatiga, debilidad y dificultad para concentrarse. El hierro hemo es especialmente eficaz para prevenir y tratar este tipo de anemia debido a su alta biodisponibilidad.
3. Soporte al Sistema Inmunológico
El hierro juega un papel crucial en el mantenimiento de un sistema inmunológico saludable. Es necesario para la proliferación y maduración de las células inmunitarias, particularmente los linfocitos, que son responsables de la respuesta inmune adaptativa. Un nivel adecuado de hierro ayuda a proteger al cuerpo contra infecciones.
4. Mejora de la Función Cognitiva
El hierro es vital para la función cerebral. Es necesario para la síntesis de neurotransmisores, como la dopamina, la serotonina y la norepinefrina, que influyen en el estado de ánimo y en la función cognitiva. La deficiencia de hierro, especialmente durante los períodos críticos de desarrollo, puede afectar negativamente la cognición y el rendimiento mental. Consumir suficiente hierro hemo puede ayudar a mantener la salud cerebral y prevenir problemas cognitivos.
5. Aporte a la Energía y al Metabolismo
El hierro es fundamental para la producción de energía. Está involucrado en la cadena de transporte de electrones dentro de las mitocondrias, donde se produce la mayor parte del ATP (adenosín trifosfato), que es la fuente de energía utilizada por las células. Un aporte adecuado de hierro hemo ayuda a mantener altos niveles de energía y a mejorar el rendimiento físico.
6. Apoyo en el Desarrollo Fetal
Durante el embarazo, las necesidades de hierro aumentan significativamente debido a la expansión del volumen sanguíneo de la madre y al desarrollo del feto y la placenta. El hierro hemo es particularmente importante para las mujeres embarazadas, ya que ayuda a prevenir la anemia materna y asegura un desarrollo fetal adecuado, reduciendo el riesgo de bajo peso al nacer y otras complicaciones.
7. Reducción de la Fatiga Crónica
La fatiga es uno de los síntomas más comunes de la deficiencia de hierro, incluso si aún no se ha desarrollado anemia. El hierro hemo puede ayudar a combatir la fatiga crónica, especialmente en personas que tienen una alta demanda de hierro, como atletas, mujeres en edad fértil y personas con condiciones de salud que afectan la absorción de nutrientes.
8. Apoyo en la Salud Muscular
El hierro es esencial para la salud de los músculos, ya que forma parte de la mioglobina, una proteína que suministra oxígeno a los músculos. El hierro hemo ayuda a asegurar que los músculos reciban suficiente oxígeno, lo que es crucial para el rendimiento físico y la recuperación después del ejercicio.
9. Reducción del Riesgo de Pica
La pica es un trastorno alimentario que implica el consumo de sustancias no nutritivas, como tierra, arcilla o hielo, y se asocia a menudo con la deficiencia de hierro. Obtener suficiente hierro hemo en la dieta puede ayudar a prevenir este trastorno al mantener niveles adecuados de hierro en el cuerpo.
10. Interacción Menor con Inhibidores de la Absorción
El hierro no hemo está más afectado por inhibidores de la absorción, como los fitatos (encontrados en granos y legumbres), los taninos (presentes en el té y el café), y el calcio. El hierro hemo, en cambio, no se ve tan influenciado por estos inhibidores, lo que significa que es una fuente más confiable de hierro en la dieta, incluso cuando se consumen alimentos o bebidas que contienen estos inhibidores.
Otra Mirada Crítica a la Narrativa
Seamos honestos, la visión exclusivamente del consumo de carne roja y el hierro hemo con la aparición de problemas de salud como la diabetes tipo 2, especialmente cuando otros factores dietéticos, como los azúcares refinados y los alimentos ultraprocesados, no reciben la misma atención es la realidad. A medida que el consumo de carne roja ha disminuido en muchas sociedades occidentales, las tasas de diabetes han seguido en aumento, lo que sugiere que hay factores más complejos en juego.
Relación entre el hierro hemo y la oxidación de ácidos grasos poliinsaturados (PUFA)
El hierro hemo, presente en la carne roja, es conocido por su capacidad para catalizar procesos oxidativos. En este caso, el hierro hemo puede actuar como un catalizador en la oxidación de los ácidos grasos poliinsaturados (PUFA). Cuando los PUFA se oxidan, generan metabolitos que pueden ser dañinos para las células, contribuyendo a la inflamación y, potencialmente, a enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2.
El mecanismo es el siguiente:
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El hierro hemo cataliza reacciones oxidativas: Debido a sus propiedades prooxidantes, el hierro hemo facilita la oxidación de las moléculas en su entorno, incluidos los PUFA.
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Oxidación de PUFA: Los PUFA son más susceptibles a la oxidación que otros tipos de grasas debido a su estructura química. Una vez oxidados, los metabolitos generados pueden causar daño celular.
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Consecuencias metabólicas: Este daño oxidativo puede provocar inflamación y disfunción metabólica, lo que podría contribuir a la resistencia a la insulina, una de las principales características de la diabetes tipo 2.
Otras variables en juego: Azúcares refinados y alimentos ultraprocesados
La crítica más fuerte a la narrativa que culpa exclusivamente a la carne roja es que muchos estudios sobre la salud suelen pasar por alto el impacto de otros factores clave en la dieta moderna, como el consumo de azúcares refinados y alimentos ultraprocesados. Estos alimentos son altamente correlacionados con la inflamación, resistencia a la insulina y aumento del riesgo de enfermedades metabólicas como la diabetes. Las dietas que incluyen gran cantidad de carbohidratos refinados y grasas trans son mucho más dañinas a largo plazo, y han demostrado tener un impacto negativo mayor que el consumo de hierro hemo o carne roja por sí solos.
Reflexión
Es crucial tener una perspectiva más amplia sobre la salud metabólica. Centrarse solo en el hierro hemo o en la carne roja puede simplificar en exceso los problemas complejos de la salud pública. Factores como el consumo de azúcares refinados, la inactividad física y los ultraprocesados tienen un impacto mucho mayor en la diabetes y otras enfermedades crónicas. Además, la oxidación de los PUFA en presencia de hierro hemo es un proceso conocido, pero no suficiente para explicar el aumento de estas enfermedades por sí solo.
La narrativa debe cuestionarse con más profundidad para tener en cuenta todos estos factores en lugar de enfocarse únicamente en la carne roja.
Conclusiones
Este estudio es el claro ejemplo de otra de las muchas manipulaciones que tratan de ejercer los medios de infoxicación, al generar una discusión sobre el papel del hierro hemo -y su vinculación con la carne roja- en el desarrollo de la diabetes tipo 2.
Este estudio pone de relieve la importancia de adaptar las recomendaciones dietéticas a las características individuales de cada persona. En lugar de seguir ciegamente las recomendaciones generales, es más útil considerar los biomarcadores de salud metabólica como una guía para evaluar el riesgo personal.
Después de todo, los estudios poblacionales ofrecen información valiosa, pero la salud y el bienestar de cada individuo dependen de muchos factores únicos.