Una dieta basada en animales consiste en consumir de modo prioritario carne órganos y otros productos animales volviendo a las raíces de la alimentación humana. Cuando rizamos algo más el rizo y hablamos de la introducción del consumo de productos crudos podemos encontrar algunos beneficios.
Los defensores de esta abordaje para incorporarle de modo continuado argumentan que nuestros antepasados eran depredadores hipercarnívoros que se alimentaban de carne cruda durante un largo período de tiempo. No obstante, es importante considerar que nuestra comprensión actual de la nutrición debe basarse en una combinación de evidencia científica, evolución y adaptación cultural.
Aunque algunas personas pueden experimentar beneficios a corto plazo, no existen suficientes estudios científicos rigurosos y a largo plazo que respalden específicamente la dieta cruda basada en animales es la forma óptima de alimentación para los humanos modernos. Es crucial tener precaución debido a los posibles riesgos asociados con una dieta basada únicamente en carne cruda, como la presencia de patógenos y la falta de nutrientes esenciales presentes en alimentos de origen vegetal.
En este artículo te traigo la información y los tips que vas a necesitar para experimentar.
¿Carne Cruda o Cocinada?
La discusión sobre si es más beneficioso consumir carne cruda o cocida todavía está abierta y no hay consenso científico al respecto. Aunque sí tenemos evidencia de como el sometimiento de temperaturas a la carne incide en la disponibilidad de nutrientes y que las carnes más crudas contienen más de los mismo, junto con el hecho de que estos son más fácilmente absorbidos por el cuerpo, actualmente y siendo honestos hay mucho por dilucidar.
La falta de investigación en humanos se debe a preocupaciones sobre la seguridad alimentaria, ya que la carne cruda puede contener patógenos que representan riesgos para la salud. Pero aun así debemos destacar que la carne cruda se consume en diferentes preparaciones culinarias en todo el mundo, un ejemplo típico son los tartar.
Disponemos de algunos estudios que sugieren como la cocción de la carne puede aumentar o disminuir su valor energético y mejorar su palatabilidad, lo que puede influir en la preferencia de consumo de alimentos cocidos en comparación con los crudos.
El Miedo a los Patógenos
Si bien algunas personas pueden optar por consumir carne cruda, debe darle importancia a tener en cuenta los riesgos asociados con esta práctica. La carne cruda puede contener bacterias y parásitos potencialmente dañinos que pueden causar enfermedades transmitidas por los alimentos.
Es importante destacar que la seguridad de consumir carne cruda también depende de la calidad de la carne y su procedencia. La carne de buena calidad y frescura, proveniente de fuentes confiables y sometida a controles sanitarios adecuados, tiene menos probabilidades de contener patógenos dañinos.
Si deseas consumir carne cruda, es fundamental seguir pautas de seguridad alimentaria e higiene rigurosas. Esto incluye elegir carnes de alta calidad, almacenarlas adecuadamente y separarlas de otros alimentos para evitar la contaminación cruzada.
Algunas comunidades tradicionales, como los inuit y otras tribus del norte, han consumido carne cruda durante generaciones y han mostrado indicadores de salud sólidos. Sin embargo, es importante tener en cuenta que estas comunidades han desarrollado adaptaciones fisiológicas y culturales a lo largo del tiempo para hacer frente a las condiciones extremas de su entorno y a las características específicas de su dieta.
Y aquí es donde entra en juego la acidez estomacal humana. Esta se encuentra adaptada para la digestión de la carne. Nuestra evolución como consumidores de carne cruda ha dado lugar a ciertos cambios en nuestro sistema digestivo, incluida la producción de ácido clorhídrico en el estómago. El ácido clorhídrico es fundamental para descomponer las proteínas presentes en la carne y facilitar su digestión.
Comparado con los carnívoros típicos, como los leones o los lobos, la acidez estomacal humana es en realidad aún más alta. Esta mayor acidez estomacal nos brinda una ventaja en la digestión de la carne y ayuda a descomponer eficientemente las proteínas y otros nutrientes presentes en los alimentos de origen animal.
La acidez estomacal humana, en particular el ácido clorhídrico, es bastante fuerte y comparable a la de algunos carroñeros. Esta alta acidez estomacal es una adaptación que nos permite descomponer y digerir eficientemente la carne y otros alimentos.
Algunos estudios científicos han investigado la capacidad del ácido clorhídrico para eliminar patógenos presentes en la carne cruda. Se ha observado que sumergir la carne cruda en ácido clorhídrico puede ayudar a reducir la carga bacteriana, lo que habría permitido a nuestros antepasados consumir carne durante períodos de tiempo más prolongados.
La carne cruda, incluyendo la de res, puede contener bacterias dañinas que causan enfermedades. La Salmonella, Escherichia coli (E. coli), Shigella y Staphylococcus aureus son solo algunas de las bacterias que se han encontrado en la carne cruda y que pueden provocar intoxicación alimentaria si se consumen.
Estos patógenos pueden ingresar a la carne durante el proceso de producción, transporte y manipulación, y representan un riesgo para la salud si no se destruyen adecuadamente mediante la cocción. El calentamiento adecuado de la carne a temperaturas seguras es una medida importante para matar estas bacterias y reducir el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos.
Leche cruda
¿Sabías las similitudes entre la leche materna y la leche cruda?
Tanto la leche cruda como la leche materna ofrecen una amplia gama de nutrientes esenciales, incluyendo grasas, proteínas, enzimas con propiedades antiinflamatorias y digestivas, así como vitaminas y minerales biodisponibles. Estos componentes se presentan en una forma natural que nuestro cuerpo puede utilizar de manera más eficiente.
Un beneficio adicional de la leche cruda es su capacidad para estimular la producción de la enzima lactasa en el tracto intestinal. Esta enzima es necesaria para descomponer la lactosa, el azúcar presente en la leche, y muchas personas que son intolerantes a la lactosa pueden encontrar que toleran mejor la leche cruda en comparación con la leche pasteurizada.
Huevos Crudos. Avidina y Biotina
La avidina es una proteína presente en las claras de huevo crudas que puede afectar la disponibilidad de biotina, una vitamina esencial, en nuestro organismo. Cuando consumimos huevos crudos, la avidina se une a la biotina en el intestino y evita su absorción adecuada.
Ten en cuenta que la avidina se desnaturaliza y pierde su capacidad de unión a la biotina cuando se somete a altas temperaturas durante la cocción. Por lo tanto, cuando cocinamos los huevos, ya sea en forma de huevo revuelto, frito o cocido, la avidina se inactiva y la biotina se vuelve disponible para su absorción.
Soy de los que defiendo el consumo de yemas crudas de huevos provenientes de animales en libertad y alimentados con pasto y hay argumentos para sostener que ofrecen beneficios nutricionales adicionales. Pero es fundamental tener en cuenta los riesgos asociados con el consumo de huevos crudos, como la posible presencia de bacterias dañinas como Salmonella.
Si deseas experimentar con el consumo de yemas crudas de huevos provenientes de animales en libertad y alimentados con pasto, es importante tomar precauciones adecuadas para minimizar los riesgos. Esto incluye asegurarte de obtener huevos de calidad de una fuente confiable, almacenarlos correctamente en el refrigerador y consumirlos lo antes posible para reducir el riesgo de contaminación bacteriana.
La avidina presente en las claras de huevo crudas puede afectar la absorción de biotina, pero este efecto se elimina mediante la cocción. Si decides consumir yemas crudas de huevos de animales en libertad y alimentados con pasto, asegúrate de tomar precauciones de seguridad adecuadas.
Recuerda que la cocción de los huevos (a bajas temperaturas) es la forma más segura de garantizar la inactivación de posibles bacterias y la disponibilidad óptima de nutrientes.
El Maravilloso Experimento de Pottinger
Los estudios realizados por Francis Pottenger Jr. en la década de 1930 sobre los gatos y su alimentación han generado un interés en la comunidad científica y en aquellos interesados en la salud y la nutrición. Pottenger llevó a cabo experimentos que involucraban a gatos para investigar la relación entre la tuberculosis y las deficiencias de las glándulas suprarrenales.
En un principio, Pottinger alimentaba a los gatos con una dieta de carne cocida, huesos y vísceras. Sin embargo, cuando la población de gatos creció y superó la cantidad de comida disponible, Pottinger se vio obligado a buscar una nueva fuente de alimento y comenzó a darles carne cruda. Para su sorpresa, los gatos que consumían alimentos crudos mostraron una mejor salud en comparación con los alimentados con alimentos cocidos.
Este descubrimiento intrigó a Pottinger, quien decidió investigar más a fondo los efectos de las dietas crudas y cocidas a lo largo de varias generaciones. Durante los siguientes 10 años, llevó a cabo una serie de experimentos y documentó meticulosamente los resultados. Las fuentes de alimentos utilizadas en sus experimentos incluyeron carne cruda y cocida, así como leche cruda y pasteurizada.
Los hallazgos revelaron que los gatos alimentados con carne cruda y leche gozaban de una notable buena salud, mientras que los gatos que consumían alimentos cocidos experimentaban un deterioro dramático de su salud que los llevaba casi a la extinción después de solo cuatro generaciones. Los gatos alimentados con alimentos cocidos mostraron una variedad de problemas de salud, como infecciones dentales, dificultades reproductivas, mayor mortalidad infantil, debilidad en las madres para amamantar y problemas esqueléticos en los gatitos, entre otros.
Uno de los resultados más sorprendentes fue la reducción drástica del contenido de calcio en los huesos de los gatos alimentados con comida cocinada, que disminuyó en un 97% desde la primera hasta la tercera generación. Esto demuestra cómo los problemas de salud se transmiten de una generación a otra.
Sin embargo, Pottinger también realizó experimentos para probar la capacidad de una dieta cruda para revertir los problemas de salud. Estos experimentos arrojaron resultados positivos.
Hoy en día, los experimentos de Pottinger continúan siendo una fuente de inspiración para aquellos que siguen una dieta de alimentos crudos, especialmente entre los defensores de la alimentación basada en animales cruda. Estos defensores ven nuestra dependencia de los alimentos cocidos y procesados como un factor epigenético en el aumento de las enfermedades modernas conocidas como «enfermedades de la civilización». Ven la alimentación con carne cruda como una forma de recuperar nuestra salud metabólica y promover un estilo de vida más saludable.
Algunos Platos Tradicionales con Productos Animales Crudos
Aquí te dejo una lista de 10 platos típicos que involucran carne, leche, huevos y órganos crudos en diversas culturas culinarias:
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Steak tartar: Un plato clásico de la cocina francesa que consiste en carne de res cruda picada finamente y condimentada con especias, aceite y otros ingredientes.
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Sashimi: Un plato japonés que presenta pescado crudo, como salmón, atún o lubina, cortado en finas rodajas y servido con salsa de soja y wasabi.
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Carpaccio: Un plato italiano que consiste en finas láminas de carne cruda, como ternera o venado, sazonada con aceite de oliva, jugo de limón, sal y pimienta.
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Tártar de salmón: Un plato popular en Escandinavia que utiliza salmón crudo picado y mezclado con condimentos, como eneldo, mostaza y cebolla roja.
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Ceviche: Un plato tradicional de varios países latinoamericanos que implica marinar pescado crudo, como corvina o camarón, en jugo de limón o lima para cocinarlo químicamente, luego se mezcla con cebolla, ají y cilantro.
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Steak Carpaccio: Una variante del carpaccio que utiliza carne de res cruda en lugar de carne de ternera, se sirve en rodajas muy finas y se adereza con aceite de oliva, jugo de limón y queso parmesano rallado.
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Ostras crudas: Las ostras son un marisco popular que se consume crudo y fresco en todo el mundo. Se abren y se comen directamente del caparazón, generalmente con un poco de jugo de limón o salsa picante.
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Huevos crudos en batido: En algunas culturas, como en el contexto de la dieta del culturismo, se consumen huevos crudos mezclados con otros ingredientes, como proteína en polvo, leche y frutas, para hacer un batido nutritivo.
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Leche cruda con miel: En algunas regiones, especialmente en áreas rurales, se consume leche cruda mezclada con miel como bebida refrescante y nutritiva.
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Hígado crudo: En algunas preparaciones culinarias, el hígado de ciertos animales, como el hígado de ternera, puede consumirse crudo en platos como el «steak tartar de hígado».
Referencias:
PMID: 22063975