Introducción

Es cierto que podemos consumir carne de animales como el pollo y el cerdo, pero es crucial entender la calidad de su alimentación. Aunque estas carnes no contienen las sustancias químicas de defensa presentes en algunas plantas, la alimentación de estos animales es fundamental. Encontrar pollos o cerdos que consuman exclusivamente alimentos de alta calidad es un desafío considerable.

Los pollos y cerdos son animales monogástricos, es decir, tienen un solo estómago y no pueden convertir los ácidos grasos poliinsaturados (AGPI) en ácidos grasos saturados. Cuando se les alimenta con una dieta inapropiada rica en AGPI, estos ácidos se acumulan en sus grasas.

El problema de los AGPI

Cuando consumimos carne de pollo o cerdo con altos niveles de AGPI, estos también se acumulan en nuestras grasas, ya que nosotros también somos animales monogástricos. Los AGPI, también conocidos como aceites de semillas o ácidos grasos omega-6, son perjudiciales para nuestra salud.

Actualmente, la mayoría de los pollos y cerdos son criados con una dieta rica en AGPI a base de maíz, soja y cereales. Incluso la carne de cerdo y pollo de animales criados en pastos suele provenir de animales alimentados con maíz y soja, una práctica común en la agricultura.

Alternativas en la alimentación animal

Existen productores que crían pollos y cerdos sin alimentarlos con maíz ni soja, pero estos son una minoría. Afortunadamente, este problema no se presenta en rumiantes como el ganado vacuno, que no acumulan AGPI en sus grasas en la misma proporción.

Los rumiantes y la diferencia en su alimentación

Los rumiantes suelen ser criados en pastos y, aunque ocasionalmente se les alimenta con maíz o soja, no almacenan los AGPI en sus grasas al mismo nivel que los pollos o cerdos. Los rumiantes mantienen los AGPI en sus grasas en menos del 2%, mientras que los pollos y cerdos pueden acumular hasta el 20%. Esta diferencia sugiere que el consumo de carne de rumiantes es más adecuado para nuestra salud.

Evolutivamente, nuestros antepasados consumían principalmente carne y órganos de grandes rumiantes como bisontes, alces, renos y ganado pre-doméstico. Esto indica que nuestra dieta debería ser similar para optimizar nuestra salud.

No hay precedentes históricos de consumo de animales con niveles tan altos de AGPI como los que encontramos en los pollos y cerdos criados intensivamente hoy en día.

Resumen

  • Comemos carne de pollo y cerdo: Es importante que la comida que comen sea de buena calidad.

  • Problema con los AGPI: Estos ácidos grasos se acumulan en nuestra grasa y no son buenos para la salud.

  • Animales criados con maíz y soja: La mayoría de pollos y cerdos son alimentados así, lo cual no es ideal.

  • Rumiantes como alternativa: Animales como las vacas no acumulan tanto AGPI, por lo que su carne es mejor para nosotros.

  • Dieta de nuestros antepasados: Comían principalmente grandes rumiantes, y esto sugiere que deberíamos hacer lo mismo para estar saludables.