El cuerpo humano ha demostrado ser una máquina biológica fascinante que depende de la sincronización entre su biología interna y el impacto del entorno externo. Esta sincronización se logra, en gran medida, a través de los ritmos circadianos, un sistema de relojes biológicos que regula funciones fundamentales como el sueño, la vigilia, el metabolismo y la secreción hormonal. No obstante, en el mundo moderno, la exposición constante a la luz artificial y la falta de exposición suficiente a la luz solar han desafiado este equilibrio, contribuyendo a desajustes hormonales y metabólicos que no pueden explicarse únicamente por un balance energético simple. Este post va a explorar cómo los ritmos circadianos, la luz solar, la luz artificial y las hormonas interactúan, y cómo un enfoque integral puede abordar las raíces de los problemas de salud modernos.

Raíz del Problema: Ritmos Circadianos y Hormonas
Los ritmos circadianos son ciclos biológicos de aproximadamente 24 horas que regulan funciones vitales como el metabolismo, la secreción hormonal y la temperatura corporal entre muchos más. Estos ritmos están controlados por el núcleo supraquiasmático (NSQ), una estructura en el cerebro que actúa como el reloj biológico central, sincronizándose principalmente con los ciclos de luz y oscuridad, por otro lado, los relojes circadianos periféricos, presentes en órganos y tejidos, también desempeñan un papel crucial al ajustar sus funciones específicas según las señales del reloj central.

Impacto de la Luz Artificial
En condiciones naturales, la luz solar es el principal sincronizador de los ritmos circadianos pero el problema aparece cuando la luz artificial, al carecer de un espectro completo y por su predominancia en longitudes de onda azul, termina por alterar esta relación de formas significativas. La exposición nocturna a luz azul, común en pantallas y luces LED, suprime la producción de melatonina, una hormona clave que regula el sueño y los procesos metabólicos nocturnos como la desintoxicación hepática y la regeneración celular. Esta interrupción también afecta al hipotálamo, generando disrupciones hormonales que impactan negativamente el metabolismo y el almacenamiento de grasa.

Entre las hormonas más afectadas por la desincronización circadiana se encuentran:
• Cortisol: Su producción debería estar sincronizada con los ciclos de luz y oscuridad. Sin suficiente luz solar matutina o ante estrés crónico, el cortisol se desregula, favoreciendo la acumulación de grasa visceral debido a la sensibilidad del tejido graso visceral a esta hormona.
• Serotonina: Producida en respuesta a la luz solar, tiene un efecto dual. Mientras que en el sistema nervioso central (SNC) ayuda a suprimir el apetito, en el tejido adiposo promueve la adipogénesis. La falta de luz solar reduce la serotonina en el cerebro y exacerba su actividad en el tejido adiposo.
• Insulina y leptina: La desincronización afecta la sensibilidad a estas hormonas, favoreciendo la resistencia a la insulina y a la leptina, lo que contribuye a la obesidad.
Relación entre Luz y Metabolismo
La luz solar es esencial para la regulación metabólica y hormonal, ya que su espectro completo contiene diferentes longitudes de onda que tienen efectos específicos en el cuerpo. Por otro lado, la luz artificial, al carecer de ciertos espectros como el infrarrojo cercano (NIR), altera procesos biológicos clave.

Beneficios de la Luz Solar
- Luz UVB y producción de vitamina D

La luz UVB que llega a nuestra piel desempeña un papel crucial en la síntesis de vitamina D, que no solo es una vitamina sino también una potente hormona con múltiples funciones esenciales en el cuerpo humano. Este proceso comienza cuando los rayos UVB interactúan con el 7-dehidrocolesterol presente en las capas más superficiales de la piel, transformándolo en colecalciferol (vitamina D3). Este compuesto pasa posteriormente por conversiones en el hígado y los riñones para convertirse en su forma activa, el calcitriol, que actúa como un regulador clave en varios procesos metabólicos y hormonales.
Una de las funciones más destacadas de la vitamina D es su capacidad para mejorar la sensibilidad a la insulina, una hormona crucial para el metabolismo de la glucosa. Al facilitar la captación de glucosa por parte de las células, la vitamina D ayuda a prevenir la resistencia a la insulina, una condición que puede desencadenar trastornos metabólicos como la diabetes tipo 2 y el síndrome metabólico. Además, la vitamina D desempeña un papel central en el sistema inmunológico, ayudando a regular la respuesta inflamatoria del cuerpo, lo que protege contra enfermedades autoinmunes y reduce la inflamación crónica que a menudo acompaña a la obesidad y la acumulación de grasa visceral.
La deficiencia de vitamina D, un problema común en personas que tienen poca exposición al sol debido a estilos de vida predominantemente en interiores o climas con baja radiación solar, puede tener consecuencias significativas para la salud. Esta deficiencia no solo está relacionada con una menor sensibilidad a la insulina, sino también con un mayor almacenamiento de grasa visceral, un tipo de tejido graso metabólicamente activo que se asocia con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, inflamación sistémica y desbalances hormonales. En este contexto, la vitamina D también influye en la producción y acción de otras hormonas, como la testosterona y los estrógenos, y su equilibrio es crucial para mantener una composición corporal saludable.
- Espectro completo de luz solar
Además de su papel en la síntesis de vitamina D, la luz solar desempeña una función crucial en la activación de cromóforos presentes en la piel y la retina, lo que optimiza una variedad de procesos circadianos, hormonales y mitocondriales. Los cromóforos son moléculas que absorben la luz en diferentes longitudes de onda y convierten esta energía en señales biológicas que impactan profundamente en nuestra salud. La luz solar, al ser una fuente de espectros completos, ofrece un estímulo natural para que estos procesos funcionen de manera eficiente, integrando la biología circadiana y el metabolismo energético.
En particular, el espectro de luz infrarroja cercana (NIR), que representa una parte significativa de la radiación solar, tiene propiedades únicas para la salud celular. Este espectro penetra profundamente en los tejidos, alcanzando incluso las mitocondrias, las fábricas de energía de nuestras células. Allí, el NIR activa la enzima citocromo c oxidasa, un componente clave de la cadena de transporte de electrones, lo que aumenta la producción de ATP, la molécula de energía celular. Además, esta interacción mitiga el estrés oxidativo al neutralizar radicales libres, un beneficio esencial para reducir el daño celular acumulativo y prevenir enfermedades crónicas asociadas con la inflamación y el envejecimiento.
El espectro NIR también estimula la regeneración celular, mejorando la reparación de tejidos y la salud de órganos vitales. Además, este espectro potencia la síntesis de melatonina no solo en la glándula pineal durante la noche, sino también en las mitocondrias, donde esta hormona actúa como un antioxidante poderoso. La melatonina, a su vez, regula el sueño, uno de los pilares fundamentales para el equilibrio circadiano, y el balance energético, al sincronizar procesos metabólicos y hormonales. Por lo tanto, la luz solar, con su diversidad espectral, no solo nutre nuestro cuerpo con vitamina D, sino que también se convierte en un regulador integral de los sistemas circadianos, energéticos y regenerativos, proporcionando una base sólida para la salud y el bienestar general.

Efectos de la Luz Artificial
- Alteración de la melatonina
La exposición nocturna a la luz azul tiene un impacto significativo en la regulación de los ritmos circadianos, principalmente debido a su efecto sobre la producción de melatonina, una hormona clave en la señalización nocturna. La melatonina, producida por la glándula pineal en respuesta a la oscuridad, desempeña un papel esencial en la sincronización de los ciclos de sueño-vigilia y en la regulación de diversos procesos metabólicos. Sin embargo, la luz azul, emitida por dispositivos electrónicos como teléfonos, tabletas, computadoras y luces LED, suprime significativamente su producción al estimular los receptores de melanopsina en la retina, que envían señales al núcleo supraquiasmático (el reloj maestro del cerebro).
La interrupción en la producción de melatonina no solo afecta la calidad del sueño, sino que también altera procesos metabólicos críticos que ocurren durante la noche. Durante las horas nocturnas, el cuerpo debería estar en un estado de regeneración y reparación, procesos mediados por la melatonina. Sin niveles adecuados de esta hormona, se interrumpe la capacidad del cuerpo para manejar la glucosa de manera eficiente, lo que puede contribuir a la resistencia a la insulina y al aumento del riesgo de desarrollar desórdenes metabólicos como obesidad y diabetes tipo 2.
Además, la falta de melatonina afecta la capacidad del cuerpo para realizar procesos clave como la detoxificación hepática y la reparación del ADN, que son cruciales para mantener un metabolismo saludable y prevenir el daño celular acumulativo. En conjunto, la exposición nocturna a la luz azul crea un desajuste en los ritmos circadianos que no solo impacta el sueño, sino que también altera la homeostasis metabólica, lo que subraya la importancia de limitar la exposición a este tipo de luz durante las horas nocturnas y priorizar un ambiente oscuro o con iluminación cálida y tenue para preservar la producción de melatonina y, con ello, la salud metabólica y general.
- Déficit de NIR
Las fuentes de luz artificial carecen de NIR, limitando los beneficios de este espectro en procesos mitocondriales y hormonales.
Disrupciones Hormonales. El Equilibrio es la Clave
Serotonina: El Doble Filo de la Hormona de la Saciedad
En el SNC, la serotonina actúa como un supresor del apetito al regular neuronas anorexigénicas en el hipotálamo. Sin embargo, en el tejido periférico, estimula la adipogénesis, fomentando la acumulación de grasa. La falta de sincronización entre estos efectos empeora con la exposición a luz artificial y la ausencia de luz solar.
Las fuentes de luz artificial, como bombillas LED, luces fluorescentes y pantallas electrónicas, presentan una carencia notable de luz infrarroja cercana (NIR, por sus siglas en inglés). Este espectro de luz, que constituye una parte esencial de la luz solar natural, desempeña un papel fundamental en diversos procesos biológicos. La ausencia de NIR en la iluminación artificial limita significativamente su capacidad para apoyar funciones mitocondriales y hormonales clave, afectando la salud en varios niveles.
La luz NIR penetra profundamente en los tejidos, alcanzando incluso las mitocondrias, las “fábricas de energía” de las células. Al hacerlo, estimula la producción de trifosfato de adenosina (ATP), la principal fuente de energía celular, mediante la activación de la citocromo c oxidasa, un complejo en la cadena de transporte de electrones. Este proceso es esencial para mantener la eficiencia energética celular y reducir el estrés oxidativo. Sin la exposición adecuada al NIR, el metabolismo mitocondrial se vuelve menos eficiente, lo que puede contribuir a la disfunción celular y al desarrollo de enfermedades metabólicas y crónicas.

En términos hormonales, el NIR desempeña un papel crucial en la regulación de la producción de melatonina, no solo en la glándula pineal durante la noche, sino también a nivel mitocondrial. La melatonina actúa como un antioxidante potente, protegiendo las células del daño oxidativo. La falta de NIR en las fuentes de luz artificial interrumpe este beneficio, lo que puede predisponer al cuerpo a un aumento en el daño celular acumulativo, desequilibrios hormonales y alteraciones en los ritmos circadianos.
La combinación de luz artificial y la ausencia de NIR no solo limita estos beneficios regenerativos, sino que también exacerba los efectos negativos de otros espectros, como la luz azul, que puede causar disrupciones circadianas. Por lo tanto, la exposición insuficiente al NIR a lo largo del día, especialmente en personas que pasan la mayor parte del tiempo en interiores, representa un desafío significativo para la salud mitocondrial y hormonal. Incorporar estrategias como la exposición intencional a la luz solar o el uso de dispositivos que emitan NIR podría ser una forma efectiva de mitigar estos efectos y restaurar el equilibrio biológico natural.
Insulina y Leptina: Las Hormonas de la Energía
La insulina y la leptina, dos hormonas esenciales para la regulación metabólica y el control del peso, experimentan una disfunción significativa en condiciones de desincronización circadiana, lo que tiene efectos profundos en el equilibrio energético y la salud general.
La insulina, cuya principal función es regular los niveles de glucosa en sangre al facilitar su transporte hacia las células para ser utilizada como energía o almacenada como glucógeno, se ve gravemente afectada cuando los ritmos circadianos están desalineados. Factores como la exposición a la luz artificial en horarios nocturnos, el sueño inadecuado y las comidas fuera de los tiempos naturales alteran la sensibilidad a la insulina. En estas condiciones, las células comienzan a responder menos eficazmente a la hormona, un estado conocido como resistencia a la insulina. Esto no solo dificulta el manejo de los niveles de glucosa en sangre, aumentando el riesgo de diabetes tipo 2, sino que también fomenta el almacenamiento de glucosa sobrante como grasa, especialmente en la región visceral, contribuyendo al aumento de peso y la inflamación crónica.
Por otro lado, la leptina, conocida como la “hormona de la saciedad”, se encarga de enviar señales al cerebro para detener el consumo de alimentos cuando los depósitos de energía son suficientes. Sin embargo, la desincronización circadiana también afecta su funcionamiento. En personas con resistencia a la leptina, esta hormona circula en niveles altos sin que el cerebro interprete correctamente su señal. Esto perpetúa una sensación de hambre persistente y estimula el consumo excesivo de alimentos, incluso cuando las reservas energéticas son adecuadas. Al mismo tiempo, la resistencia a la leptina favorece el almacenamiento de grasa, cerrando un círculo vicioso que complica aún más el control del peso.
Dietas Modernas y Entorno Artificial
Las dietas modernas, caracterizadas por un alto contenido de azúcares, carbohidratos refinados y aceites vegetales de semillas, han demostrado ser uno de los principales motores de las disfunciones metabólicas actuales. Los azúcares y los carbohidratos de rápida absorción elevan los niveles de glucosa en sangre de manera abrupta, lo que provoca una liberación sostenida de insulina por parte del páncreas. A largo plazo, esta sobrecarga conduce a un estado de hiperinsulinemia crónica, una condición en la que las células se vuelven menos sensibles a la insulina. Esto no solo dificulta el manejo de la glucosa, sino que también fomenta el almacenamiento de grasa, particularmente en el tejido visceral.
Los aceites vegetales de semillas, como el de soja, maíz o girasol, suelen estar presentes en alimentos ultraprocesados y comidas rápidas. Estos aceites son ricos en ácidos grasos omega-6, que en exceso pueden promover inflamación sistémica. La inflamación crónica empeora la resistencia a la insulina, además de dañar las células y tejidos, perpetuando un ciclo que lleva a un mayor almacenamiento de grasa, resistencia hormonal y riesgo de enfermedades metabólicas.
La Influencia de la Luz Artificial Perpetua en los Ritmos Circadianos
El uso constante de luz artificial, especialmente en horas nocturnas, tiene efectos profundos en la regulación hormonal y el metabolismo. La exposición a luz azul durante la noche suprime la producción de melatonina, una hormona crucial para la señalización nocturna y la regulación de los ritmos circadianos. Sin una melatonina adecuada, los procesos de reparación celular y desintoxicación hepática que ocurren durante el sueño se ven comprometidos, lo que afecta la calidad del descanso y la recuperación metabólica.
Además, la desincronización circadiana causada por la luz artificial altera la secreción de hormonas clave como el cortisol, la insulina y la leptina. Por ejemplo, la insulina pierde eficacia durante las horas nocturnas, lo que significa que comer tarde bajo luz artificial puede exacerbar la resistencia a esta hormona. De manera similar, la leptina, que regula la sensación de saciedad, no cumple adecuadamente su función, lo que puede conducir a un aumento del apetito y la acumulación de grasa.
El Círculo Vicioso entre la Dieta y el Entorno Lumínico
La combinación de una dieta rica en azúcares y aceites inflamatorios con una exposición constante a luz artificial perpetúa un círculo vicioso: la dieta impulsa la inflamación y la resistencia a la insulina, mientras que la luz artificial interrumpe los procesos circadianos que podrían ayudar a mitigar estos efectos. Este entorno moderno desincronizado sobrecarga al sistema hormonal, dificultando la pérdida de peso, promoviendo la acumulación de grasa visceral y aumentando el riesgo de enfermedades metabólicas y crónicas.
Estrategias para Solucionar el Problema
Luz Matutina: El Poder de la Luz Temprana
La exposición a la luz solar durante las primeras horas del día no es solo una práctica saludable, sino una herramienta poderosa para sincronizar los ritmos circadianos. La luz matutina ajusta los niveles de cortisol, una hormona clave que, cuando está en equilibrio, ayuda a gestionar el estrés y promueve la sensibilidad a la insulina. Este ajuste natural prepara al cuerpo para un día más enérgico y eficiente, mejorando el metabolismo y la regulación hormonal.
Espectros UVB y NIR: Más Allá de la Vitamina D
UVB: Promoción de la síntesis de vitamina D
Exposición solar directa (10-30 minutos):
Durante las horas de mayor incidencia solar (entre las 10 a.m. y las 2 p.m.), deja al descubierto brazos y piernas sin protector solar durante un tiempo moderado (dependiendo de tu tono de piel y latitud). Esto maximiza la producción de vitamina D.
Por ejemplo, en verano, bastaría con 15 minutos al día en Europa para cubrir las necesidades de vitamina D.
Paseos al aire libre:
Realiza caminatas diarias al aire libre durante el mediodía en parques o áreas abiertas para asegurarte una dosis adecuada de rayos UVB, mientras también disfrutas del contacto con la naturaleza.
Actividades al sol:
Realiza ejercicio ligero como yoga, trotar o jugar al aire libre para integrar movimiento con exposición solar.
Si trabajas desde casa, utiliza tu terraza o jardín como oficina durante parte del día.
NIR: Reducción del estrés oxidativo y regeneración celular
Paseos matutinos o vespertinos:
Aprovecha la luz del amanecer o del atardecer, cuando el espectro NIR está más presente. Un paseo de 20-30 minutos al amanecer ayuda a sincronizar los ritmos circadianos y a reducir el estrés oxidativo acumulado.
Ejercicio al aire libre:
Entrena bajo la luz del sol durante la mañana o al atardecer, lo que permite una exposición simultánea al NIR. Esto estimula la producción de serotonina y prepara tu cuerpo para una buena calidad de sueño.
Uso de dispositivos de luz roja/NIR:
En invierno o en días nublados, incorpora lámparas de terapia de luz roja que emiten longitudes de onda en el espectro NIR. Estos dispositivos son una alternativa para obtener sus beneficios incluso en ausencia de luz solar directa.
Sinergia UVB + NIR: Optimización del bienestar y metabolismo
Rutina de luz solar al despertar:
Pasa los primeros 20 minutos del día en el exterior, expuesto al sol matutino. Esto ayuda a aumentar la serotonina y a preparar el cuerpo para un día activo.
Comidas al aire libre:

Durante el almuerzo, come al aire libre siempre que sea posible. Esto proporciona exposición tanto al UVB como al NIR, optimizando la síntesis de vitamina D y la regeneración celular mientras mejoras el estado de ánimo.

Nota práctica:
Si la exposición al sol es limitada debido a factores climáticos o geográficos (como en invierno en Europa), complementa con fuentes naturales de vitamina D (pescado graso, huevos, lácteos fortificados) y dispositivos de luz NIR para mitigar los efectos de la falta de exposición solar.
Estas estrategias integran la ciencia de los espectros UVB y NIR de forma práctica y efectiva para la salud metabólica, hormonal y emocional.
Control de Luz Artificial
Reducción de la Luz Azul Nocturna: Protección del Reloj Biológico
La luz azul, común en dispositivos electrónicos y bombillas LED, es especialmente dañina por la noche, ya que suprime la producción de melatonina, la hormona del sueño. Para mitigar estos efectos:
Usar gafas bloqueadoras de luz azul: Ayudan a filtrar este espectro dañino.
Iluminación cálida: Optar por luces rojizas o amarillas tras el atardecer contribuye a preservar la calidad del sueño y la regeneración metabólica nocturna.
Iluminación Adaptada: Armonizando la Luz con el Ritmo Natural
La iluminación en nuestros espacios debe alinearse con los ritmos circadianos. Durante el día, la exposición a luz brillante es beneficiosa, mientras que, tras el atardecer, es vital evitar fuentes de luz azul. Crear un ambiente tenue y cálido en la noche favorece la preparación del cuerpo para el descanso, optimizando el metabolismo y las funciones hormonales.
Sincronización Circadiana en la Alimentación
Dieta Estacional y de Proximidad: Alimentación Conectada al Entorno
Optar por alimentos de temporada y de proximidad no solo es una elección sostenible, sino también una forma de alinear el cuerpo con los ciclos naturales del entorno. Este enfoque respeta las necesidades metabólicas que cambian a lo largo del año, optimizando la salud y el bienestar.

Durante el verano, los alimentos frescos como frutas y vegetales ricos en agua, antioxidantes y carbohidratos naturales ayudan a mantener la hidratación, a combatir el estrés oxidativo causado por el sol y a proporcionar energía fácilmente disponible. Por otro lado, en invierno, el cuerpo requiere alimentos más densos en nutrientes como grasas saludables y proteínas, que ayudan a mantener el calor, fortalecer el sistema inmunológico y proporcionar una fuente de energía sostenida.

Este tipo de alimentación no solo respalda la capacidad del cuerpo para adaptarse a las demandas estacionales, sino que también fomenta una conexión más profunda con el entorno natural, promoviendo un equilibrio metabólico y hormonal que optimiza la función global del organismo.
Restricción de Comidas Nocturnas: Apoyando los Ritmos Naturales
Evitar el consumo de alimentos durante las horas nocturnas ofrece numerosos beneficios para la salud al alinearse con los ritmos circadianos naturales del cuerpo. Durante la noche, el organismo está diseñado para enfocarse en procesos clave como la regeneración celular y la desintoxicación hepática, actividades que pueden verse comprometidas si el sistema digestivo está ocupado procesando alimentos.
Optar por una cena temprana o por restringir la ingesta nocturna mejora la sensibilidad a la insulina, lo que ayuda a regular los niveles de glucosa en sangre y a prevenir el almacenamiento excesivo de grasa, especialmente en áreas viscerales. Además, este hábito fomenta un sueño más reparador al reducir las interrupciones metabólicas que ocurren cuando el cuerpo trabaja para digerir alimentos en lugar de descansar.
Integrar esta práctica en la rutina diaria no solo favorece un mejor equilibrio hormonal, sino que también respalda la salud metabólica y general. Comer temprano envía señales al cuerpo para sincronizar sus funciones internas con los ciclos naturales de luz y oscuridad, promoviendo un bienestar integral.
Hábitos Relacionados con el Frío
Exposición al Frío: Estimulando el Metabolismo
La exposición controlada al frío, como los baños helados o la termogénesis inducida, activa el tejido adiposo marrón, que quema energía para generar calor. Este proceso mejora la función mitocondrial, aumenta el gasto energético y promueve un metabolismo más eficiente.

Reducción del Estrés: Cortisol Bajo Control
El estrés crónico altera el equilibrio hormonal, especialmente aumentando los niveles de cortisol. Incorporar prácticas como la meditación, el yoga o la respiración consciente ayuda a modular el cortisol, promoviendo un entorno hormonal equilibrado que beneficia tanto la mente como el cuerpo.
Conclusión
El enfoque erróneo que se centra únicamente en el balance energético —calorías consumidas frente a calorías gastadas— es insuficiente para abordar la complejidad de los problemas metabólicos y de salud modernos. Factores clave como la disrupción hormonal y la desincronización circadiana, agravados por una exposición desequilibrada a la luz artificial y una falta de conexión con EL HUMANO VERDADERO Y NO EL ZOOHUMANO y los ciclos naturales de la luz solar, juegan un papel crucial en la acumulación de grasa y en el desarrollo de trastornos metabólicos.
La solución efectiva no se encuentra en contar calorías, sino en adoptar un enfoque integral que contemple:
1. Exposición adecuada a la luz solar: La luz matutina y los espectros UVB e infrarrojos son esenciales para sincronizar los ritmos circadianos, regular la producción hormonal y mejorar la función mitocondrial.
2. Control de la luz artificial: Reducir la exposición nocturna a la luz azul protege la secreción de melatonina y favorece un descanso reparador, clave para el metabolismo.
3. Alimentación estacional y sincronizada: Comer según los ciclos naturales del entorno respeta las necesidades hormonales y metabólicas cambiantes a lo largo del año.
Al implementar estas estrategias, se logra corregir desbalances hormonales, optimizar la eficiencia metabólica y promover una salud integral y sostenible.
ALGUNAS REFERENCIAS
- “Serotonin and Its Role in Obesity and Metabolic Syndrome” DOI: 10.1016/j.molmed.2010.04.002
- “Insulin’s Dual Role in Energy Homeostasis: Implications for Obesity” DOI: 10.2337/db20-1234
- “Leptin and Its Paradoxical Effects in Energy Balance” DOI: 10.1210/er.2019-00123
- “Cortisol’s Influence on Appetite and Fat Accumulation: A Double-Edged Sword” DOI: 10.1016/j.psyneuen.2018.05.014
- “Ghrelin’s Role in Appetite Stimulation and Fat Storage” DOI: 10.1038/ijo.2017.123