Introducción
La dieta paleo es una forma de comer que se basa en los alimentos que nuestros antepasados consumían durante el Paleolítico, hace unos 2.5 millones a 10,000 años atrás. Esta dieta se centra en alimentos integrales, como carne, pescado, huevos, frutas, verduras, nueces y semillas, mientras se evitan los alimentos procesados, los granos y los lácteos.
En este artículo, nos enfocaremos en los lácteos y exploraremos por qué no son permitidos en la dieta paleo.
Los datos aquí aportados no son compartidos -como ya sabéis- al 100% por mi.
Los lácteos y la evolución humana
El consumo de lácteos es relativamente reciente en la historia humana. La habilidad de digerir la lactosa, el azúcar presente en la leche, en la edad adulta es una característica que se desarrolló en algunos grupos de población después de la domesticación de animales lecheros hace unos 10,000 años. Sin embargo, la mayoría de los humanos adultos todavía son intolerantes a la lactosa y experimentan síntomas como hinchazón, dolor abdominal y diarrea cuando consumen productos lácteos.
En términos evolutivos, la capacidad de digerir la lactosa en la edad adulta se ha desarrollado en algunos grupos de población por una mutación genética que les permitió aprovechar los recursos de la leche. Esto incluye principalmente a los europeos, algunos africanos, árabes y algunos grupos de Asia.
Sin embargo, muchas poblaciones del mundo no han desarrollado esta capacidad y, por lo tanto, no consumen productos lácteos. Además, los productos lácteos no estaban disponibles en el Paleolítico, por lo que no formaban parte de la dieta de nuestros antepasados.
El problema con los lácteos modernos
Los productos lácteos que se encuentran en el mercado hoy en día son muy diferentes de los que nuestros antepasados podrían haber consumido. Los animales lecheros modernos son alimentados con una dieta que incluye granos y otros alimentos procesados, lo que puede cambiar la composición de la leche.
La leche moderna también se somete a procesos de pasteurización y homogeneización para matar bacterias y hacer que la grasa se mezcle uniformemente en la leche. Estos procesos pueden destruir algunos de los nutrientes beneficiosos presentes en la leche y cambiar su sabor y textura.
Además, los productos lácteos modernos a menudo contienen hormonas y antibióticos, que se utilizan en la producción de lácteos para aumentar la producción de leche y prevenir enfermedades en los animales lecheros.
Los lácteos y la inflamación
Otra razón por la que los lácteos no se recomiendan en la dieta paleo es que pueden ser inflamatorios. La inflamación es una respuesta del cuerpo a lesiones o infecciones, pero cuando se produce de forma crónica, puede contribuir a enfermedades crónicas como la diabetes, la enfermedad cardiovascular y el cáncer.
Algunos estudios han sugerido que los productos lácteos pueden contribuir a la inflamación crónica en el cuerpo. Por ejemplo, un estudio de 2017 en la revista Nutrients encontró que las personas que consumían productos lácteos tenían niveles más altos de marcadores inflamatorios