La idea de que las cenas ricas en carbohidratos mejoran la calidad del sueño es un mito arraigado en la nutrición, fitness y salud. Sin embargo, la evidencia científica indica lo contrario. Consumir alimentos cargados de carbohidratos antes de acostarse no favorece un sueño reparador y profundo, siendo esta opción menos óptima para un descanso adecuado durante la noche.