Las lipoproteínas en tu cuerpo son un indicador importante de tu salud metabólica. La salud metabólica se refiere a mantener niveles normales de azúcar en la sangre, grasas y HDL (colesterol bueno), y posiblemente un LDL (colesterol malo) de alta calidad. Este último puede ser un indicador crucial de tu salud metabólica.

Imaginemos a una persona físicamente activa, con horarios de comida restringidos para no estar comiendo constantemente, que sigue una dieta relativamente baja en azúcares refinados y aceites de semillas. Este estilo de vida suele asociarse con niveles bajos de triglicéridos (grasas en la sangre) debido a la quema constante de grasa corporal. Las células grasas de estas personas tienen espacio suficiente para almacenar grasa extra, lo que reduce los niveles de triglicéridos en la sangre.

Además, estas personas suelen tener niveles altos de colesterol HDL. En cuanto al LDL, aunque en general tienen niveles elevados, los marcadores específicos de su LDL indican que es del tipo grande y esponjoso, no el tipo pequeño y denso asociado con problemas metabólicos. Los problemas metabólicos se reflejan en niveles altos de triglicéridos, bajo HDL, niveles elevados de insulina, altos niveles de azúcar en la sangre y marcadores de inflamación.

Si una persona tiene LDL pequeño y denso, en lugar de reducir su LDL, es recomendable mejorar la calidad del mismo: reducir triglicéridos, aumentar HDL y disminuir la resistencia a la insulina a través de cambios en el estilo de vida. Aunque existen medicamentos que pueden ayudar, los cambios en el estilo de vida son más efectivos para alterar estos parámetros de manera significativa.

El LDL oxidado es otro aspecto importante a considerar. Este tipo de LDL se dirige a zonas de inflamación y se sacrifica para proteger al cuerpo, oxidándose en el proceso. El LDL oxidado indica que algo no está bien y que el cuerpo está intentando protegerse. La oxidación del LDL es comparable a un bombero que se ha lesionado en el proceso de apagar un incendio, no es el causante del problema, sino una respuesta a él.

El LDL oxidado no es captado por los receptores normales de LDL en el hígado, sino por células carroñeras del cuerpo como macrófagos y monocitos. Estas células actúan como mecanismos de reparación, recogiendo colesterol LDL dañado. Este proceso es una respuesta a la inflamación y daño en los tejidos, y no el agente causal de problemas cardiovasculares.

En cuanto a los niveles extremadamente altos de LDL, como en el caso de la hipercolesterolemia familiar, la literatura médica muestra puntos de vista contradictorios. Aunque tradicionalmente se ha pensado que estos niveles elevados aumentan el riesgo de enfermedades cardíacas, hay estudios que sugieren que estas personas no tienen una mayor incidencia de eventos cardíacos que la población general.

La resistencia a la insulina, la inflamación, la hipertensión arterial y la diabetes son factores más directamente relacionados con la enfermedad vascular que el LDL. El LDL está presente en la placa que se acumula en los vasos sanguíneos, pero su presencia es más bien una respuesta al daño y la inflamación, no la causa principal de las obstrucciones. Por lo tanto, en lugar de ver al LDL como el causante de problemas cardíacos, debería considerarse una parte del proceso de reparación y respuesta del cuerpo ante el daño vascular.